Perdí a mi papá siendo muy pequeño. Crecí sin recuerdos de él y con preguntas que no siempre sabía cómo expresar. Me habría ayudado encontrar un espacio donde hablar de esa ausencia y sentirme acompañado.
Esa experiencia sigue formando parte de mi historia y está en el origen de Fundación ALCA. Quiero abrir el espacio que me habría gustado encontrar cuando era niño: un lugar para hacer preguntas, reconocer lo que sentimos y encontrar compañía.
ALCA nace pensando en niños, adolescentes y adultos que se identifiquen con esta experiencia, y también en las personas que quieren acompañarlos y no siempre saben cómo acercarse.
Cada historia se vive de manera distinta. Comparto una parte de la mía para abrir esta conversación y recordar cuánto puede significar que alguien se detenga a escuchar.
Ilan Alvarez
