Para ti · Guía breve de ALCA

Las primeras palabras

No tienes que explicarlo perfecto.

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Puedes empezar sin tenerlo claro

No hace falta entender todo lo que sientes para pedir que te escuchen. Puedes estar triste, sentir enojo o no saber qué te pasa. Una conversación puede comenzar con pocas palabras.

No necesitas preparar una explicación perfecta ni fingir que estás bien mientras la encuentras. Puedes decir cómo estás hoy, aunque todavía no sepas contar todo lo que hay detrás.

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Elige una forma de contarlo

Puedes hablar, escribir una nota o mostrar una lectura de esta biblioteca que se parezca a lo que necesitas. También puedes empezar así: «Hay algo que me pone triste. Todavía no sé explicarlo. ¿Puedes escucharme?».

Quédate con las palabras que sientas tuyas. No hace falta leerlo todo ni compartir toda tu historia en la misma conversación. Un pequeño comienzo está bien.

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Busca a alguien que te cuide

Si eres niño o adolescente, puede ser un familiar, un docente o una persona adulta con quien te sientas seguro. Si alguien no te escucha, puedes buscar a otra persona.

También puedes pedir ayuda para encontrarla: «Necesito hablar con un adulto de confianza. ¿Me ayudas a encontrar uno?». Tu historia tiene un lugar, incluso cuando te cuesta encontrar las palabras para contarla.

Una lectura para empezar una conversación. Si necesitas orientación sobre tu salud mental, busca a un profesional.

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