Empieza por estar disponible
Busca un momento tranquilo y pregunta si la otra persona quiere compañía. Deja que elija cuánto contar. Puedes abrir la conversación con una pregunta sencilla: «¿Quieres que te escuche o prefieres que hagamos algo juntos?».
Estar disponible empieza por ofrecer un espacio en el que pueda decir qué necesita de ti, sin tener que contar toda su experiencia de una vez.
Hay lugar para el silencio
Si hoy no quiere hablar, respeta su ritmo. Puedes ofrecer un rato juntos y dejar abierta la posibilidad de conversar otro día. Prueba con: «Podemos estar juntos sin hablar. Si después quieres contarme, te escucho».
Acompañar también puede ser compartir ese momento sin pedir una explicación. Escuchar, respetar y volver a estar son ideas para tener presentes al acercarte.
Ofrece algo que puedas cumplir
Pregunta qué le vendría bien hoy y escucha su respuesta. Quizá quiere conversar, hacer algo juntos o tener un poco de espacio.
Puedes decir: «¿Qué te vendría bien de mí hoy: escucharte, hacer algo juntos o darte un poco de espacio?». Ofrece algo sencillo que puedas cumplir. La otra persona puede elegir cuánto compartir y qué forma de compañía necesita en ese momento.